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Demuestran la viabilidad de la edificación de consumo de energía casi nulo en la construcción residencia

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  • La edificación de consumo de energía casi nulo está considerada uno de los grandes retos de la construcción en Europa, ya que el sector de la edificación representa el 40 por ciento del consumo energético total de la Unión Europea.
  • El centro tecnológico Eurecat ha llevado a cabo un proyecto demostrativo que acredita un consumo eléctrico por vivienda entre el 20 y el 30 por ciento inferior al valor que tiene como referencia la Agencia de la Energía de Barcelona.
  • La Unión Europea prevé que las construcciones de edificios públicos se realicen siguiendo este concepto a partir del 31 de diciembre de este año.

El centro tecnológico Eurecat (miembro de Tecnio) ha demostrado la viabilidad del concepto de edificación de consumo de energía casi nulo (nZEB) en un edificio residencial de titularidad privada de nueva construcción situado en Barcelona, donde ha logrado un consumo eléctrico por vivienda entre el 20 y el 30 por ciento inferior al valor de 5.500 Kilovatios hora (kWh) al año que tiene como referencia la Agencia de la Energía de Barcelona, mediante soluciones técnicas existentes en el mercado y a unos costes cercanos a los habituales en este tipo de promociones.

El concepto de edificación de consumo de energía casi nulo “está considerado uno de los grandes retos del sector de la nueva construcción en Europa”, explica el jefe de Proyecto de Eurecat, Agustí Chico, quien subraya la previsión de la Unión Europea de que las nuevas construcciones se realicen siguiendo este concepto a partir del 31 de diciembre de 2018, para edificios públicos, y a partir del 31 de diciembre de 2020, para cualquier edificio nuevo.

Durante el año 2017, el edificio ha realizado un consumo real de energía primaria no renovable para dar calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria de 51,6 kWh/m2 y el consumo eléctrico por vivienda ha sido aproximadamente entre un 20 y un 30 por ciento menor que el valor de 5.500kWh/año, que tiene como referencia la Agencia de la Energía de Barcelona. En este sentido, se espera que durante este año y las siguientes anualidades se puedan rebajar todavía más estos indicadores, a medida que se vaya optimizando el funcionamiento de los sistemas y se consiga un mayor conocimiento y concienciación por parte de los usuarios.

De acuerdo con Chico, el proyecto ha demostrado la capacidad de llegar al concepto nZEB de un edificio de vivienda convencional en la ciudad de Barcelona, “plenamente representativa de un clima mediterráneo, en una zona urbana de alta densidad y con las limitaciones que impone el hecho de encontrarse en un tejido urbano no modificable”.

La ejecución del proyecto ha contado con la implicación del promotor privado del edificio, la sociedad Cravison, y de su arquitecto, Ferran Cintora, así como de la participación de las empresas Rockwool, especializada en aislamientos; Zehnder, que ha aportado soluciones de ventilación y techo radiante; Baxi, que ha incorporado sistemas de aerotermia de alta eficiencia y de energía solar, Awma-Stobag, que ha colocado los sistemas de protección solar, y Somfy, que ha incorporado sistemas de motorización y control domótico del hogar. Además, para cubrir el consumo del edificio, la energía proviene de la producción in situ de energía térmica con placas solares y de la compra de energía verde a través de la Cooperativa Som Energia, que produce y comercializa energía eléctrica de origen renovable.

La iniciativa ha implicado tres fases, que empezaron con el desarrollo de un proyecto ejecutivo del edificio, de septiembre 2013 a diciembre 2014, periodo durante el cual se llevaron a cabo estudios y simulaciones del comportamiento energético para evaluar la demanda energética de la construcción y seleccionar las soluciones pasivas y activas más adecuadas, con el fin de asegurar un nivel muy bajo de demanda.

La fase de ejecución abarcó de septiembre 2014 a marzo 2016, para llevar a cabo las obras de construcción del edificio. Durante ese tiempo, se hizo el seguimiento y el control de la obra para garantizar la correcta aplicación e instalación de las soluciones aportadas y se realizó́ el proyecto de monitorización y los ensayos de estanqueidad y de acústica.

La última fase ha terminado en el primer semestre de 2018 y se ha centrado en la monitorización del edificio, a partir de las lecturas de los sensores y de los equipos de medida colocados durante los 15 primeros meses, con el objetivo de verificar su comportamiento energético y provocar ajustes en el funcionamiento de los sistemas y formar e informar a los usuarios.

Durante el proyecto, se han llevado a cabo acciones de divulgación entre agentes del sector, se ha participado en las ferias y congresos de referencia y se ha mostrado el edificio en visitas técnicas guiadas, a fin de sensibilizar a la sociedad, en general, y a los profesionales, en particular, sobre la viabilidad de plantear un uso más eficiente y sostenible de la energía en la edificación.